EL PATHOS DE LA DISTANCIA

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lunes, 30 de enero de 2012

Alteridad

Siempre es necesario tomar precauciones, sobretodo cuando uno no sabe nada, sobretodo cuando uno no sabe si quiera nada. Toda precaución es poca, la alteridad se torna algo indescifrable ante los rostros bajo la ausencia de reflejo en una pantalla de ordenador. Las miradas a los ojos son un género caro en el mercado de los contactos sociales, nadie está dispuesto a no tomar las necesarias distancias entre  una y el otro, toda precaución es poca cuando no se sabe nada y una maraña puede girarte la cara de improviso o una certeza atravesarte la garganta hasta el esófago... Quizá este sutil contacto entre tú y yo sea lo único a lo que podamos aspirar, querida/o otra/o, entrañable alteridad... Quizá sea una precaución innecesaria ante lo que resulta evidente: No estás sola. No estás solo.

Quizá, tanta precaución tan sólo sirva para convertirnos en un antiséptico contra el otro. Una voz en of sin identidad, como tú mi querida alteridad; mi entrañable lector/a que me estás percibiendo ahora mismo, bajo la ausencia de reflejo en tu pantalla de ordenador.