EL PATHOS DE LA DISTANCIA

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lunes, 12 de septiembre de 2011

III Concurso Internacional de Poesía y Narrativa LIBRO DIGITAL “Uniendo Fronteras 2011”

III  Concurso Internacional  de Poesía y Narrativa LIBRO  DIGITAL  “Uniendo Fronteras  2011”
          
Mención de Honor en el género Poesía a los poemas: "Tan sólo un instante", "Necesito", "El misterio".

El Instituto Cultural Latinoamericano no es una isla, sino todos los continentes, es una puerta abierta al mundo.
  
                              Cordialmente  
                                   María Mercedes González
                                        Secretaria Gral.
 
El  INSTITUTO  CULTURAL  LATINOAMERICANO  ha sido reconocido por el Departamento de Derechos Humanos y Asuntos Indígenas.

 



Tan sólo un instante…

¿Cuánto tiempo bastaría para que no te olvidara?:
tan sólo el que dura el compás de una guitarra;
tan sólo tan poco que el tiempo ya no es nada...
o quizá, ya lo es todo, un instante... ¿cuánto dura
un instante, mi distante niña... toda tu mirada?

¿Cuánto tiempo bastaría para que no te olvidara?
Un instante, tan sólo un instante...
tan sólo unas horas volaron sobre tu mirada
hacia mi corazón perdido entre ceniza y sangre.
Tan sólo unas horas bastaron para que, quizá...
ya no pueda olvidarte;
unas horas, tan sólo... un instante.


Y no te prometeré por el momento nada:
tan sólo mis versos; tan sólo mis sueños... ;
tan sólo amaneceres prohibidos tras un reloj de cuco
que ya no quiere dar más las horas de los necios.
Tan sólo el lugar que hay entre dos palabras.
Tan sólo volar entre los vacíos que deja el tiempo
para los instantes eternos;
tan sólo volar entre los vacíos que deja el tiempo
para los amantes sin dueño...
...y que no me olvidaras.

Leamos entre líneas de este libro sagrado
para que juntos profanemos  sus secretos;
para que juntos reescribamos en los márgenes
perdidos en el tiempo sin incógnita,
donde no existen mandamientos.
Y pidamos al tiempo, ¡y roguemos al tiempo!,
que nos vuelva a conceder…
un instante… tan sólo… un instante…

Pablo Medrano.


Necesito

Necesito agarrar los instantes con los dientes,
perfilar las siluetas escondidas tras los pliegues.
Necesito delimitar las retóricas de tu rostro,
analizar los argumentos que se esconden tras la máscara;
extraer cada ápice de substancia en su evasión.

Pretendo recorrer cada mota de tiempo
con cada poro de mis dedos, de mis labios,
sin distanciar demasiado la incertidumbre del deseo.

Necesito priorizar desde el comienzo
los finales a los que me lanzo sin permiso;
alcanzar cada segundo antes de tiempo
y hacerlos prisioneros del recuerdo.

Necesito sentirme vivo y no sentirme cuerdo
para que el loco estrangule mi tormento,
para que las mentiras que no digo
no sean las verdades cuando miento.
Para que no exista castigo
cuando sólo digo lo que siento.

Pablo Medrano.


El misterio

Aunque el misterio no se resuelva;
aunque me siga deslumbrando
este incómodo acertijo,
cada gota que destilo
la deposito entre mis hojas
de diario de un proscrito.

¡Y es que tú eres el misterio!
El del viento cuando aúlla
rechinando en mis oídos,
gritándome tu rostro;
mostrándome tu voz
entre un enjambre de suspiros
que desahucian mi lamento,
igual que sé que ya te has ido.

¡El misterio sigue vivo!
el que no encuentra salida
entre mis versos de presidio;
cuando todo lo que es cierto
se convierte en acertijo;
cuando yo me desvanezco
entre las gotas del rocío.
¡Que los peces ya están muertos
y los cebos siguen vivos!

...Y el misterio sigue vivo...
como la llama de la vela
que ensombrece mis renglones;
como tu recuerdo, ya lejano,
cuando todavía no te has ido;
como la certeza de saber
que te perderás en el olvido.

Pablo Medrano.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Las noches y los días

La noches y los días disipan
las innobles vestiduras de mi alma.
Alma voraz, de presa, taciturna,
sedienta de vestigios en albas traviesas
donde la moral se precpita, aguileña,
profundizando hacia abismos verticales.
Y el pájaro vespertino ya advirtió
a mi razón ciega, sorda, rapaz,
carente de equilibrio cuando lloro;
cuando atravieso precipicios escarpados
que no recuerdo, impreciso, tras mi paso;
cayendo lánguido el esmalte de mi larva;
deshojando mis nostalgias de alamedas
en las eternas avenidas de mis noches.

¿Y luego lloras, poeta loco?
Y luego lloro, sí, pero también danzo,
junto al reloj sin tiempo ni cronómetro,
tras el tic-tac que suena sin oídos
por espirales subrepticias sin retorno.

Y luego lloro, sí, pero también río;
río como sólo ríe el loco,
junto al la felicidad que habita
en los acertijos incompletos;
junto a la sonrisa que adivina
el rostro despojado de su máscara.

Hasta que, de nuevo, el ocaso;

hasta que, de nuevo, la mañana
se viste de zapatos, camisas y corbatas.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Una lágrima...



Una lágrima advierte su fragilidad
cuando los labios sellan las palabras
dentro del suspiro de tu voz:
rosa negra a media noche,
uña de gato en tu piel desnuda.


Porque el grajo ya no advierte
de las tormentas de tus ojos.

Y te siento como gota en el lápiz
que sostiene mi duelo ensangrentado;
y te siento marchita como otoño,
cristal derramado por mis venas de alcanfor;
como hielo picado en un pliegue de mi boca;
como el prisma que refracta tus delirios
en imágenes que mienten sobre un lienzo
acabado por la huella de tu mano.


Intento recordar aquellas noches
en las que posabas mariposas en mi vientre
y, los pétalos, eran tus miradas de papel.

Mi prisión de tiempo desvanece el fuego
que guardábamos para el frío del invierno
y, ahora, la escarcha cuelga cristalina
sobre un olvidado limonero caduco
con desafiantes espinas de recuerdo;


y la luz atesora su escondite color malva
tras la mirada de un niño de incubadora.