viernes, 4 de junio de 2010

Campana de bronce

Las puñaladas de color que procuraste

suenan como la campana de bronce de mi mesita de noche;
Dos guardianes, envueltos por este sonido, velan mi almohada;

uno, dice vigilar mis sueños, y el otro, los tuyos.

El humo de la pipa del barquero se apaga,
lo entiendo,
estás conmigo.

Anoche soñé con tu presencia en mi espalda;
sin imágenes;
sin palabras;
sin sonidos;
la presencia más pura,
la que comprendes sin sentido.

Esta noche guardaré mis canicas

en una cajita que enterraré a la orilla del río,

ahí donde en sueños me reúno contigo;

si esta noche vienes;
si esta noche me reconoces
y quieres navegar conmigo,
prometo que,
antes de abrirla,
antes de despertar y volver al mundo de los vivos,
prometo que te pediré permiso.

Davidrey


miércoles, 2 de junio de 2010

Ayer abrí el vino del mañana

Ayer abrí el vino del mañana,
me lancé al olvido,
pero me recordé una vez más
olvidándome de ti;
me reinventé de nuevo
en cada sorbo añejo
y pasé página
en mi libro de las decepciones
y de los arrepentimientos;

juntos nos emborrachamos,
mi ayer y el mañana,
creando un solsticio intermedio;
recreando el soliloquio del náufrago;
mancillando el lamento del soldado;
retrasando el momento pasado;
los segundos de la hora repetida
en cada fotograma de mi rostro;
renombrando cada argumento
de mi lucha perdida,
que hoy será la tregua de los casados;
el año sabático;
el silencio después del orgasmo.

Así para, luego, arrancarme la piel,
desde dentro,
desde la osamenta hasta el recuerdo;
desde el olvido hasta el anhelo;
desde que vivo hasta que muero.

martes, 1 de junio de 2010

No sé qué es peor

No sé qué es peor,
si esconder la mano
o tirar la piedra;
no sé qué es peor,
si seguir mi celibato
o volar hacia el pecado;
no sé qué es peor,
si esconderme en tu regazo
o tirarme al fuego;
si mirar abajo
o mirar al cielo;
si saludar y dar la mano
o escupir con todo mi desparpajo;
si fingir que existo
o existir fingiendo;
si detener el tiempo
o matarlo a hachazos;
si olvidar mi recuerdo
o recordarme desesperado;
no sé qué es peor,
si quedarme quieto
o correr cuesta abajo.

No sé qué es peor, la verdad,
no sé qué es peor.

lunes, 31 de mayo de 2010

Máscara

Tu mano, que es la mía,
toca mi cara,
que no sabe si es la mía
o es una máscara.

sábado, 29 de mayo de 2010

Perdido entre líneas

Corriendo; corriendo, me doy cuenta de que mis piernas son de plástico. Entonces, pierdo el equilibrio y, en un giro no intencionado, me transformo en un suspiro; poco a poco me elevo al olimpo de los desengaños, junto a otros suspiros, alborotados y desconcertados. Ya casi sin respiración alguien abre el tapón y caemos sin más por el vacío de una mirada sombría. Por un poro de la pupila me escapo, cayendo a plomo en un bloc de notas de un loco que, poseído, está escribiendo estas líneas desesperadamente; confundido, me pierdo...

Sueño loco

Cuando en una voltereta caí en tu pelo, perdido entre la maleza, caí en un agujero; me llevó a tu pereza, que regañada por tu llanto, me escupió dentro de una maceta. Entre mareos y espanto vi germinar toda tu tristeza, de tallo violeta, hojas torcidas y flores de blanca amapola, a lo que entendí tu desencanto: ¡el opio de tu tristeza te transformó en un insecto de palo! Y pensé, entre los delirios de un sueño tan extraño, que ya no me gustas tanto.

viernes, 21 de mayo de 2010

se te ha caido la mirada

Se te ha caído la mirada....
¿No lo ves?
No para de colgar....

Tu mano sostiene tu cara y tu cara tu mirada,
y todos cuelgan,
y todos infinitos bailan,
y todos inconscientes flotan.

Se te ha caído la mirada y con ella el tiempo y la humanidad.

Tu mirada a caído entre bestias desmembradas de tanta soledad,
entre seres disfrazados de humildad.

Tu mirada se ha derramado gota a gota en cuencos infinitos,
cuencos,
que pusiste cada uno en su lugar.

Tu mirada se ha callado y no nos contará cómo.
Tu mirada se ha callado y no nos contará cómo arrancar la razón de este pensamiento.

Ahora,
pareces un hueco,
un hueco profundo y brillante de felicidad,
eres hueco de ojos vacíos,
de ojos que ya no saben mirar,
de ojos que por fin libres
pueden volar.

Davidrey...